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Biblioteca
Solsticio de Verano
(NOVELA)
Reg derechos de autor L:28,Nº1590-Montevideo-Uruguay
Fantásticas historias de mujeres
( CUENTOS
FANTÁSTICOS BASADOS EN HECHOS REALES)

ALQUIMIA
(poemario)

ANDARES
(poemario)

Un poco de cada….
De
Solsticio de Verano :
PROLOGO
"Dentro de la escala cósmica, toda
la física moderna demuestra que sólo
lo fantástico tiene posibilidad de
ser verdadero"
Teilhart de Chardin
Nadie puede creer que Piriápolis sea una ciudad de fantasmas, pero lo es.
Transitan por sus calles como cualquier vecino. Descienden brillantes y
resplandecientes por las laderas de los cerros, se esconden detrás de los
peñascos jugando a las escondidas y haciendo guiños multicolores en lo
profundo del bosque o a la orilla del mar confunden a quien se atreva a
reconocerlos.
Nuestros fantasmas no son como los de las películas, o los cuentos de
horror. No son trozos de sábanas con rostro, no aúllan, ni emiten ruidos de
cadenas.
¡No! Nada de eso, a los que nos tiene acostumbrados la literatura o el
cine fantástico. ¿O fantasmagórico?
Los de aquí son multicolores, brillantes, alegres, juguetones,
chispeantes, cascabeleantes y hasta musicales.
Los he visto hacerse guiños de luces policromas desde la cima de un cerro
a otro durante el día, o en forma de tenues resplandores durante la noche;
como si quisieran comunicarse un mensaje en un código extraterreno, del cual
los simples e inocentes mortales que residen en el valle ni siquiera son
capaces de sospechar.
Darwin, el maestro del Evolucionismo, los vio y se impactó con ellos;
cuando en su famoso viaje al sur de América del Sur en busca del eslabón
perdido, pasó por las costas de Piriápolis.
Claro que en ese entonces no existía la ciudad con su nombre tan
grecorromano, los cerros eran vírgenes florestas y el puerto no era más que
una ensenada natural que daba cobijo y protección a los barcos que
escasamente acertaban pasar por aquí .Generalmente ingleses que venían a
proveerse ilícitamente de carne vacuna tan abundante en nuestras costas, y
que le dieron su nombre al cerro cuya belleza fascinó a Darwin.
Hechizado por la fascinación del Cerro del Inglés, (hoy San Antonio),el
biólogo británico escribió en su bitácora , que de "aquel cerro que emergía
del mar, durante la noche emitía sombras luminosas que se comunicaban con
otras similares en los demás cerros de la cadena que bordea la costa" ,
bailando una fantasmal danza que al científico impresionó en gran manera.
A veces se van a la playa, (o tal vez residan en las aguas) y allí se
enredan en las rompientes de las olas , jugando como niños mientras se tiran
con proyectiles de espuma
Se divierten con los bañistas haciéndoles cosquillas en las piernas,
tironeándoles sus ropas , o sacudiéndoles violentamente sus tablas de surf.
Muchas veces han llevado sus bromas demasiado lejos, siendo muchas las
historias de quienes bañándose muy cerca de la orilla han sido arrastrados
hasta el fondo por una fuerza superior, encontrando la muerte en apenas un
metro o menos de profundidad.
Quienes los conocen de cerca son los pescadores ...
Los duendes se embarcan con ellos en sus débiles chalanas, haciéndoles
todo tipo de travesuras: les enredan sus aparejos, desatan los anzuelos ,
les cortan las redes . A veces les susurran canciones envueltas en el
viento, o les bendicen la pesca con abundancia inusual.
Otras veces desatan sobre ellos tormentas imprevistas, haciéndoles
susurrar en un mar calmo.
O perder el gobierno de sus timones golpeándoles contra los arrecifes una
y otra vez , hasta que embarcación y /o tripulantes quedan reducidos a la
nada.
¿Y aquel caso del yate extranjero que encontrándose muy cerca de la costa
fue envuelto por un banco de niebla muy espesa, regresando a la orilla sin
uno solo de sus tripulantes , de los cuales jamás se tuvo noticias ¿
No olvidemos el caso del Mero, viejo lobo de mar ya retirado de sus
aventuras marinas; quien una mañana de gélido viento sur bajó a la playa a
buscar trozos de maderas y palos para encender un fuego.
En lugar de palos vio cientos de doblones de oro diseminados por toda la
playa.
Como un loco gritaba y bailaba a saltos mientras se guardaba las monedas
en los bolsillos. Toda su vida había esperado encontrar un naufragio con
algún tesoro oculto. Y ahora, luego que había dejado su vida de marino, el
tesoro se le ofrecía de esa manera regado por toda la playa .No había duda
de que aquél era un regalo que le daba el Destino.
Llenó los bolsillos de sus pantalones y de su viejo y raído gabán hasta
que ya no cabían más monedas dentro de ellos.
Pensó que sería bueno compartir la extraordinaria novedad con sus amigos
los pescadores, de modo que se fue a la taberna de Punta Colorada a avisar a
los demás parroquianos de lo que allí estaba sucediendo.
Por ser tan temprana hora de la mañana eran muy pocos los pescadores que
se encontraban allí, quienes al oír el relato del Mero se precipitaron a la
playa a buscar
El áureo tesoro fue disputado por los pescadores que como fieras se
arrojaron sobre él Pero mirándolo mejor aquellos doblones de oro no eran más
que pequeños cantos rodados pulidos por el mar que reflejaban la luz del sol
mañanero, dándoles la apariencia de monedas de oro.
Acosado por las burlas de todo calibre, el Mero avergonzado, se retira a
su viejo rancho y se recuesta en su catre .
-Jamás he sido un mentiroso, se decía una y mil veces el anciano,-Ellos
sabían que mi palabra es de confiar,-¿Qué fue lo que pasó?".
El maestro de la escuelita del lugar, que también estaba en la taberna
esa mañana de domingo, había intentado explicarle que aquello solo era una
ilusión óptica, producto de la reflexión de la luz , como es muy frecuente
ver en el mar y en los desiertos
Un profundo dolor en el pecho, como el peso de un adoquín de angustia y
de vergüenza le empezaba a molestar.
"El no era un mentiroso, sólo había sido una ilusión óptica ". Se repetía
una y mil, el pobre Mero hasta que vencido por la angustia se durmió.
Dos días más tarde, fue el mismo maestro que extrañado por la ausencia
del Mero en la taberna, lo encontró tieso en su catre, víctima de un ataque
cardíaco dos días atrás.
De los bolsillos de su vieja y raída ropa cayeron decenas de monedas de
oro macizo. Acuñadas en España en 1720...
Esa misma tarde, luego de darle cristiana sepultura ,el maestro se fue de
Punta Colorada. Nunca más volvió por su escuela ni se lo vio por estos
pagos.
La historia me la contó un nieto suyo, mientras se tostaba al sol en la
Playa de Punta Colorada.
No podemos hacer consideraciones éticas a los fantasmas (por lo menos a
los de Piriápolis). Ellos no son buenos ni malos.
Solamente actúan, juegan, transitan alegremente entre una dimensión y
otra haciéndonos de vez en cuando partícipes de sus actividades lúdicas y de
sus bromas. Sin que podamos comprender porque nos pasan esas cosas extrañas.
Los que habitan en los montes de pinos y acacias son diferentes a los de
la costa, aunque su personalidad es muy parecida.
Unos minutos antes y unos minutos después del beso entre el sol y la
luna; cualquiera que tenga el corazón abierto y el espíritu dispuesto puede
percibirlo
En esos escasos minutos mágicos en que los colores y las formas se
vuelven tenues, sutiles, abundando los verdes claros, os rosas, los lilas,
los tonos ocres. Breves instantes en que las dimensiones varían y las formas
se desdibujan: Las copas de los pinos se convierten en las torres de una
catedral gótica, las chircas y las acacias en pomposas plantas del jardín de
un castillo inglés.
Es el momento de los trinos, los gorjeos, los susurros. Es cuando formas,
colores, aromas y sonidos se conjugan en la más perfecta sinfonía
extraterrena.
Entonces es cuando "ellos" hacen su aparición, a los ojos sensibles y a
los espíritus abiertos.
Puedes verlos y oírlos a condición de que les pidas permiso para
participar en sus juegos, les ofrezcas un presente porque son muy mimosos y
los respetes como a cualquier otro ser de este maravilloso planeta...
Quien diga que en Piriápolis no hay fantasmas está loco.
En Piriápolis hay más fantasmas que gente.
Esta es la introducción de" Solsticio de Verano"-La historia oculta de la
Ciudad_Sol.
Novela que narra acontecimientos reales de un lugar mítico como lo es
Piriápolis.
Hermoso y enigmático balneario del Uruguay, creado por el único
alquimista sudamericano:
Francisco Piria.
De
"ALQUIMIA":
SOLVE ET COAGULA

En la profunda oscuridad del útero,
reverbera la tierra de la que fuimos hechos,
Tierra negra…Materia prima…Arcilla sagrada.
Recogida en los fríos del invierno
y en celeste equinoccio consagrada.
Vaso sagrado, grial de la existencia,
en tu concavidad densamente oscura,
atesoras el Nigredo, a la espera,
de que el alquimista;
infunda el soplo de vida a la materia.
Tierra Coagulante, agua de rocío,
fuego de atanor…aire de aliento…
Entonces el Nigredo se revuelve,
evoluciona, se volatiliza y cambia
Sometido a furiosas tempestades,
hasta que en lo alto del vaso,
se condensa una gota del más puro mercurio,
blanco, como leche de madre
Disolver y coagular, esa es la alquimia,
del proceso interno que subyace.
Es la Estrella del Alba, la que nace,
la Sal de los sabios,
la Estrella de los Magos.
Disolviendo y coagulando circunstancias,
es el Cristo interno, el que se hace.
La materia todos la tenemos.
El corazón es el vaso
El fuego de atanor lo da la vida.
Disolver y coagular, solamente,
en tus manos de alquimista queda
Quien con meridiana sabiduría,
transformará en espíritu, materia.
Creando de esta forma al Hombre Nuevo,
el logro inicial, la primera estrella.
Nacido de la Leche de la Virgen,
como ella blanco, blanco, Albedo
De:"ANDARES
SUR
Desde el sueño lejano de las pampas
y de las verdes praderas onduladas.
Donde el eco de la tierra palpita
en dulces cantos de caracolas blancas,
Y piedras, que hablan a los hombres
de antiguas costumbres olvidadas.
Vengo; a traerte el regalo de los frutos
sabrosamente dulces y sensuales.
Mixturado con aroma de canela,
clavo de olor y leches virginales.
Del glacial; te traigo el hielo milenario.
De la montaña; la majestuosidad eterna,
del cóndor absoluto soberano.
De las selvas; brillantes, misteriosas,
toda su lujuria te regalo;
junto a la paz, ondulantemente calma,
del verdor de los campos
de mi tierra, en el verano.
Acantilados azotados por las olas,
de impetuosos océanos formadas.
Faros al Sur, que como estrellas locas
cuidan la vigilia de puertos olvidados
Y como si esto fuera poco,
te regalo, las miradas centellantes de mi gente,
La sonrisa alada de los niños.
sus caricias de miel y su ilusión urgente
transitando sin prisa ni sin pausa,
desde tiempos ignotos, ancestrales.
Para que juntos, tomados de las manos,
formemos un rayo de luz tan prodigioso,
que envuelva al planeta y lo convierta,
en el paraíso por todos anhelado
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